Mia caminaba por los pasillos del castillo con pasos cuidadosos, guiando a Seth hacia una habitación que él aún no conocía. No había hablado demasiado desde que decidió traerlo aquí. Él tampoco había preguntado. Solo la seguía, con una quietud melancólica que lo envolvía como una sombra. Cuando llegaron a la puerta, Mia se detuvo por un momento, con su mano descansando sobre la madera fría de la puerta. Luego, sin decir una palabra, la empujó lentamente, revelando el interior.
La habitación est