Capítulo 36. ¡La rítmica danza del sexo !
Dayan, no podía creer lo que había visto, a Augusto se le notaba el amor por esa joven, y para rematar, ella era la madre de las niñas, García se había equivocado en todo y, el destino los había juntado como por arte de magia, todo lo estaba perdiendo y la única culpable era ella, por confiada y jugar con los sentimientos de un buen hombre como Augusto.
- ¡No acepto un no, como respuesta, Dra. ¡Esta noche usted y yo saldremos y nos divertiremos! - Dijo Augusto con una amplia sonrisa.
- Pero, la