Camina a mi lado como si nada hubiera pasado, con esa seguridad descarada y la chaqueta colgada del hombro, mientras el resto del grupo sigue detrás, todavía embriagados por la emoción del espectáculo. No sé si están hablando de la pelea o del beso, pero francamente, en este momento no me importa.
Lo que sí me importa es la sensación incómoda que empieza a trepar por mi espalda. No sé qué es, pero mi cuerpo reacciona antes de que mi cerebro pueda darle sentido. Un escalofrío, un nudo en el