Las semanas pasaban y las noticias de Donovan siempre eran las misma.
Habían días en los que no quería levantarme de la cama, pero mi bebé me daba fuerzas para hacerlo.
— Quiero trabajar — Le dije a Octavio esa mañana.
El me miró, y después apartó su plato de la mesa.
— Estás embarazada, y tu cara está por todos lados, sería una locura que lo hicieras — Me recordó.
— Ya estoy harta de esconderme, yo no he hecho nada y ya todos lo saben, y sobre el embarazo, pues aún no se nota — Le dije.
— Es u