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Al día siguiente salí súper temprano del apartamento, necesitaba ayuda para acercarme a Alessio, y el único que me podía ayudar con eso era Octavio.

— ¿Que haces aquí? — Me preguntó Octavio.

— Ayúdame — Le pedí.

Él nego con la cabeza de inmediato.

— Ni siquiera te he dicho de que trata —

Octavio se encogió de hombros.

— No quiero problemas con Gross — me dijo.

— ¡Por favor! — Le pedí.

El me quedo mirando.

— ¿como entraste en la empresa? — Me preguntó.

— La recepcionista me dejó pasar — Le cont
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