Cuando llegue a casa eran las 11 de la noche, yo no podía sentir bien los brazos, ¡estaba vuelta polvo! Metí la llave en la puerta para abrir, no quería tocar y mostrar a mi abuelo.
— ¡Hola! — Me saludo un tipo, yo retrocedi de inmediato.
— ¿Estás bien? — Me preguntó.
Yo lo mire más detenidamente, era alto, rubio.
Él hombre estaba tratando de abrir la casa que estaba al lado de la mia.
— Hola — Lo saludé de vuelta con algo de nerviosismo.
— ¿Estás bien no? — Me preguntó.
Él abrió la puerta, se