CAPÍTULO 6
POV DE MATILDA
Debería haberme marchado.
Ese pensamiento se sentó en mi pecho, pesado y ruidoso, como si estuviera tratando de abrirse camino hasta mi garganta.
Debería haberme marchado.
Pero no lo hice.
Porque de pie frente a Gideon Vale, con su voz tranquila y sus ojos más fríos, supe una cosa con una claridad que me enfermó: si salía por esa puerta, mi madre y yo estaríamos perdidos.
No hay casa, no hay milagro esperando a la vuelta de la esquina.
Simplemente… nada.
El silencio s