CAPÍTULO VEINTIDOS: EL REGRESO DE QUIEN HIZO DAÑO
NARRADOR
Con el corazón lleno de sentimientos por la mujer que sería su nieta muy pronto, el señor Ferrer se quedó ahí, viendo a María Eugenia hasta que la perdió de vista. Encima de todo ella era una joven muy inteligente. Ya sabía que no podía encontrar mejor persona para su nieto que ella. Lo había terminado de ver en ese momento, las dudas se habían ido para siempre. Y entre más el señor Ferrer había mirado a María Eugenia se daba cuenta q