CAPÍTULO VEINTITRES: AL FINAL SI HAY UN DESTINO
En la sala justo donde estaba Victoria, la madre de Yahir y su abuelo estaban peleando, el corazón de Victoria comenzó a palpitar cada vez más rápido. Su hijo se estaba acercando, ella nunca lo iba a dejar de querer, eso era cierto, el problema estaba en todo el daño que le había provocado a su hijo haciéndolo sentir siempre inferior y renaciendo como una persona a la que no le importara nada más que el dinero, el poder y usar a las mujeres.
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