CAPÍTULO TRES: VANIDAD
Un romeo, un mismo romeo que se dividía en el cuerpo de dos hombres, nada diferentes, completamente iguales, con la mirada protegida, sin hombres que fueran detrás de ellos cuidándolos, mientras ellos miraban a todo el mundo detrás de esos lentes oscuros, las mujeres ya parecía hablar de ellos aun sin que hubieran visto sus ojos.
Las sonrisas que el uno al otro se daban hablaban por ellos. Rodrigo y Yahir Ferrer, la verdad era que parecía que nunca iban a cambiar. Eran lo