CAPÍTULO CINCUENTA Y CUATRO: LOS PRIMEROS CAMBIOS
Rodrigo la miró al ver lo que escogió. Para ser honesto él pensaba en otra clase ropa y no en faldas largas o pantalones un poco flojos, suéteres anchos que no estaban pegados al cuerpo, zapatos sin tacón ni siquiera a diferencia de las demás mujeres había comprado maquillaje.
-Por favor acompáñeme señorita por aqui están los probadores.
Le habló la trabajadora a Maria Eugenia para que la siguiera a los vestidores.
-No es necesario- Le dijo Ma