CAPÍTULO CINCO: NADA MEJOR QUE DIOS
Intentando tranquilizar mi respiración antes de que mi corazón parara en el momento en que menos lo necesitaba, caminé finalmente como si mi vida no fuera solo correr y correr por la vida.
—Madre Teresa —nombré en el momento en que me di cuenta de quién era la persona que estaba afuera.
—Hermana María —llamó con un gesto no muy amable.
Poco a poco me acerqué a ella. No quería recibir sus regaños frente a la hermana Olivia, la misma que era nueva y a la que l