Adriana, que termina de hablar con Daniel, entra nuevamente a la habitación de Aurora, que apenas escucha el ruido de la puerta abrirse, cierra los ojos y se hace la dormida, pero su hermana la conoce demasiado bien y sabe que jamás se iría a la cama sin ponerse la pijama.
—Lo de hacerte la dormida, no te va a funcionar, señorita. Es hora de que hablemos.
Aurora, que sabe que no puede engañar a Adriana, abre los ojos y se sienta a regañadientes en la cama.
—¿Me puedes explicar por qué te neg