Ares se cruza de brazos, esperando, aunque no lo demuestra, con impaciencia, una respuesta convincente de parte de Vanesa.
—Mi amor… —Se acerca a él, e intenta sentarse a su lado, pero este se levanta indignado de que quiera manipularlo con palabras de cariño.
—¿De verdad crees que puedes tratarme de "amor", como si nada, después de haberme abandonado? ¡A veces no sé si eres o te haces, mujer!
Vanesa, abismalmente sorprendida, por la rudeza de las palabras de Ares, usa el arma, que ja