—¡¡¡Ares!!! —Exclama Aurora, aterrada al verlo, y él la observa de pies a cabeza.
—¿Se puede saber por qué has llegado hasta ahora? —Le reclama Jazmine. —¿Y tú por qué no contestabas el maldito teléfono? —Le reclama a Josué que se disculpa de inmediato.
—Lo siento señora, un embotellamiento fue el culpable de nuestro retraso y por la premura de ayudar al señor Ares, olvidé cargar mi teléfono.
—Bueno, lo importante es que ya estoy aquí… —Dice Ares con una expresión indescifrable, para t