Bienvenida II
Cuando Charlotte regresó, Ana ya estaba vestida. El cuero se sentía firme, algo pesado al principio, pero cedía con el movimiento. La camisa de algodón era suave y mantenía el calor justo.
-Te queda perfecto -Dijo Charlotte, sonriendo con orgullo. -Sabía que ese corte te sentaría bien.
Ana no respondió; solo asintió, bajando la mirada hacia las hebillas. No sabía en su infancia, pero podía confirmar que ese era el juego de ropa que no estuviese raída o remendada qué usaba en to