Contra Todo Pronóstico II
El regreso al campamento fue extraño.
No había gritos de celebración, ni bromas por la presa. El grupo avanzó en silencio, cargando el peso del animal entre dos, mientras los demás escoltaban a Eron. La nieve crujía bajo las botas, manchada aquí y allá por sangre oscura que ya empezaba a congelarse.
Ana caminaba un poco detrás.
No dejaba de ver la escena una y otra vez: el cuello tibio bajo su palma, el último latido… y luego ese vacío súbito, como una puerta cerrándos