Tensión
El camino hacia el norte se volvió más un desafío que un simple traslado. Ana lo notó enseguida: el terreno parecía cambiar cada pocos metros. Rocas escarpadas, raíces gruesas que sobresalían del suelo congelado, pequeñas depresiones cubiertas por una capa fina de nieve que engañaban al pie. El sendero serpenteaba entre montículos helados y tramos tan estrechos que obligaban a caminar de costado.
Pero también… era hermoso.
La luz del mediodía convertía cada superficie en un destello az