Tomarlo con Calma
Durante varios minutos, Ana simplemente respiró tratando de llevar sus pensamientos a la serenidad; era necesidad pura, el intento torpe de hallar un punto estable dentro del remolino que su propia existencia parecía haber despertado.
Había dormido demasiado. Había soñado y aun así, su cuerpo se sentía como una cuerda tensa que no sabía si debía romperse o aflojar. Lo primero que hizo apenas Charlotte se marchó, fue elegir un cambio de ropa.
Tomó uno de los vestidos que había