Celos
Ashven no era un hombre dado a las sospechas inútiles.
Si algo le molestaba, lo enfrentaba. Si algo le parecía un problema, lo cortaba de raíz. No solía perder tiempo observando, interpretando gestos o persiguiendo sombras creadas por la imaginación ajena.
Por eso se repitió, una y otra vez la mentira, que no estaba haciendo nada fuera de lugar.
Solo observaba.
Desde la galería superior, con los brazos cruzados y la expresión impenetrable, vio a Ana cruzar el patio con Rak a su lado. No