37-SE HACE NEGOCIO.
–Helen, atiéndeme, no quiero verte llorando, tienes que mantenerte fuerte, por nuestros hijos y hasta por mi, te necesito lúcida, centrada y concentrada.
Helen se secó las lagrimas y respiró profundo, era dificil ver a Dante en esa situación, le habían dado unos minutos para verlo, una sala toda pintada de blanco, con dos asientos y una mesa de por medio, asi de frio he impersonal lucía aquel lugar, pero a Helen solo le importaba poder estar con él todo el mayor tiempo posible.
–Hay alguien que