40-ME VOY.
Dante la desnudó mientras iba besándole todo el cuerpo, siempre disfrutó hacerlo, pero ahora tenía un plus agregado, su barriguita ya estaba creciendo y eso a él le encantaba, saber que ahí dentro se estaba formando una nueva vida que era parte de ellos, carne de su carne, eso era algo sublime, algo único.
–Eres hermosa, sé que siempre te lo digo pero no me canso de hacerlo.
Helen sonrió –¿incluso así? ¿Que parezco boya de piscina? –sonrió nuevamente y se tocó su abultado vientre.
–Así más, esa