30-El DUEÑO.
–¿Puedes subir un poco la cama?, por favor.
Anuk le dió a la palanca para que él quedara más que acostado sentado.
–Gracias, ahora necesito un poco de agua, tengo la garganta seca. ¿Cómo te enteraste?
–Dante me llamó hace un rato –le dió agua –me lo contó todo. El señor que salvaste, estuvo por aquí, ya le dieron de alta, dice que en unos dias se incorpora al trabajo –Anuk suspiró profundo y se volvió a sentar –estas loco, ¿sabes que podías haber muerto?
–Es mi negocio, por lo tanto es mi respo