ISABELLA
—Ho…la… —tartamudeé, mirando a los ojos verdes maquillados con un ahumado elegante.
La mujer parada frente a mí tenía un aura de superioridad que me hacía sentir como un insecto.
—Creo que eso confirma que estoy frente a la Serafina Savannah Olivan —aseguró, mirándome con lentitud.
La verdad, no sabía cómo interpretar su escrutinio.
Aunque no se veía hostil, había cierta tensión en la manera en que me evaluaba.
Como si estuviese siendo juzgada bajo una lupa.
—Ese es mi nombre… ¿y ust