70. UNA VISITANTE INESPERADA
ISABELLA
Los días pasaron, planos, aburridos.
Kiara seguía en el hospital y, aunque lo intentamos otras veces, no pudimos colarnos de nuevo a verla.
Su madre no le quitaba un ojo de encima o le ponía otras cuidadoras. Temía que pudiese sacarla de la Academia y llevársela a su casa en cualquier momento.
En los turnos de clases con Miska luchaba por no mirarla a la cara, porque sentía que no me controlaría.
Kaden tampoco estaba muy cerca; se ausentaba en los entrenamientos y sé que estaba resolviendo los problemas desde las sombras.
Lo extrañaba, para qué decir lo contrario.
Pasaba mis horas libres en el laboratorio de Alquimia, ayudando al profesor Leonardo y buscando la localización de algunos ingredientes de la lista.
Leonardo ya no me parecía tan increíble y perfecto como antes… nada en esta Academia lograba deslumbrarme como al inicio.
Debajo de las piedras negras y los edificios imperiales se escondía demasiada suciedad y planes ocultos.
El día de celebrar la fundación llegó y, de