70. UNA VISITANTE INESPERADA
ISABELLA
Los días pasaron, planos, aburridos.
Kiara seguía en el hospital y, aunque lo intentamos otras veces, no pudimos colarnos de nuevo a verla.
Su madre no le quitaba un ojo de encima o le ponía otras cuidadoras. Temía que pudiese sacarla de la Academia y llevársela a su casa en cualquier momento.
En los turnos de clases con Miska luchaba por no mirarla a la cara, porque sentía que no me controlaría.
Kaden tampoco estaba muy cerca; se ausentaba en los entrenamientos y sé que estaba resolvi