73. NUNCA SOY SUFICIENTE...
ISABELLA
Quedarme ahí de pie, viendo al hombre que me gustaba siendo devorado por la mirada de otra mujer, me hizo rabiar de los celos.
¿Para qué voy a negar lo que siento por Kaden? Me encanta… y mucho.
Diosa, sí estaba para devorarlo con ese traje negro sin corbata, con la camisa blanca entreabierta en la parte superior, como un chico malo.
La ropa de gala se ceñía a su musculoso cuerpo como una segunda piel, resaltando ese cabello platinado, peinado con una combinación de elegancia y desenfado.
Era exquisito y ardía en ganas de que me arrastrara a un rincón oscuro y dejarlo meterse bajo mi vestido, pero ahora mismo no era yo quien tenía ese derecho.
Mi puño se apretó sobre el frío mármol de la escalera y decidí alejarme para ver si podía sostener esta farsa toda la noche y el tiempo que fuese necesario.
Cuando pasé por su lado, fue como si pudiese tocarme con su aura; nuestros cuerpos resonando juntos, para después alejarse en un amargo adiós.
Hasta mi loba, siempre parlanch