57. ¿ CÓMO DOMAR A UN LOBO FEROZ?
WILLIAM
Su cabeza se giró a un lado y descubrí el brillo de ese afilado colmillo.
Mierd4… me podía haber arrancado la polla.
Me alejé de Loki, viéndolo limpiarse lentamente el rastro de sangre de la comisura.
Comencé a levantarme, enredado con mi propio pantalón y sintiendo la sensación resbalosa y desagradable en mi trasero.
Era un mecanismo de las hormonas Omega para facilitar la penetración, incluso en los machos.
En el pasado primitivo, cuando había escasez de hembras en los clanes salvajes, un Omega macho podía asumir la función de ser la puta de algún Alfa.
No sé que estaba pensando la retorcida Diosa al poner ese tipo de hormonas en un macho lycan.
—No te atrevas a tocarme si me niego - lo enfrenté.
– ¡Y ya te curaste, vete de mi cuarto! —le rugí señalando la puerta, sonando más débil de lo que pretendía.
Subiéndome el pantalón de golpe, con las manos temblándome de la rabia, de la excitación, de la impotencia.
Lo vi levantarse, mirándome de manera peligro