56. AL BORDE DEL ÉXTASIS
WILLIAM
—Suél…tame… —apreté su muñeca con fuerza, pero su agarre se aferró sin soltar mi cuello.
Recorrió mi cuerpo de manera lasciva y lo vi bajando la mano libre para acariciarse, haciendo un silbido pervertido de placer.
No quería ni mirar a través de la oscuridad; sabía muy bien lo que se manoseaba, e incluso tuvo el descaro de ponerlo sobre el bulto que ya se marcaba en mi propio pantalón.
—Mnn… —apreté los dientes sintiendo esa enorme polla erecta rozando sobre la mía.
La tela entre nosotros se tensaba por la presión y se humedecía con fluidos cada vez más abundantes.
“Frost, haz algo, deténlo, acaba de curarse”. Intenté apelar a mi lobo; la herida sobre el pecho de Darius apenas se iba cerrando.
Pero a Loki eso parecía importarle una mierd4.
“Lo lamento… no puedo, Will, no puedo, lo deseo tanto…”
—No intentes coaccionar a mi pareja… —de repente la mano en mi cuello subió a aferrarse a mi barbilla; dominante, salvaje.
Se inclinó sobre mí y las hebras rojizas acariciar