216. FERIA DE NOVIAS
NARRADORA
Alistair jamás le había faltado el respeto, nunca había estado tan al borde de rebelarse.
El Rey podía ver cómo su control sobre su hijo iba desapareciendo por su amor a esa híbrida.
—¡Deja de llorar y sal de una vez! —el Rey le rugió a Venecia cargado de frustación.
Le había dado todas las oportunidades para que encantara a Alistair, pero ella no era la mujer inteligente que él había creído. Venecia no era más que una cara bonita y una descerebrada.
Llorando y haciéndose la víctima,