206. LA HIJA DE UN MONSTRUO
KIARA
Me preguntó de repente y mi cuerpo entero se quedó rígido, mis puños temblaban abrazando la chaqueta a su espalda.
Tantos sentimientos colisionaron en mi mente, quería responderle enseguida que haría lo que fuera por este amor, que no quería dejarlo ir, pero las palabras quedaron atascadas en mi garganta.
Las manos cayeron al lado de mi cuerpo sin fuerza, mientras las llamas destruían toda mi habitación, como lo hacía el odio que él sentía, como sus ganas de cortar conmigo.
—No me hagas e