207. ESTÁ VIVO
KIARA
—No te vayas… Alistair, te equivocas… no te vayas. ¡NO ME RECHACES!
Me senté de golpe, estirando la mano, mientras mi mente fragmentada se perdía en las pesadillas de su espalda alejándose de mí.
Las lágrimas volvían a rodar por mis mejillas, pero esta vez alguien las estaba secando por mí.
—Tranquila, mi bebé, tranquila…
Giré el rostro al sentir la caricia del pañuelo en mi rostro y esa voz que me había consolado toda mi vida.
Cuando vi sus ojos rojos llenos de preocupación, fue como si