177. UNA VIRGEN IRRESISTIBLE
ALISTAIR
Sabía que esto estaba mal de alguna manera, que no debía jugar así con una chica tan inocente, pero me estaba perdiendo en la lujuria.
El sabor de su piel era perfecto, sus gemidos ahogados y el cosquilleo de su magia atravesando mi cuerpo.
—Ssshh… —los siseos pervertidos escapaban entre los sonidos de succión.
Esas teticas eran perfectas para mi boca hambrienta, deseaba devorarla y mi lengua rodeaba sin cesar las rosadas aureolas.
Sus pezones estaban tan duros; esos pequeños botoncito