189. MI LOBO SALVAJE
KIARA
Sus patas volvían a acelerar con una agilidad explosiva. Pero estaba cansada de usar mi magia, de correr como una loca.
Giró la cabeza solo un segundo para ver un pelaje dorado intenso persiguiéndola.
¡¿Había lobos salvajes aquí?!
“¡No hay salida, no, no, se termina el camino!”, le grité descubriendo que el pasillo se abría a un pequeño jardín rodeado por esas barreras naturales.
Minna no podía escapar. Con un movimiento valiente, se giró con los caninos afuera para enfrentar lo que nos p