175. UNA OMEGA A LA FUGA
KIARA
La chica gritó llevándose la mano a la mejilla y las lágrimas enseguida aparecieron en sus ojos.
El aroma a sangre fresca inundó el hall.
Miró horrorizada hacia la entrada y todas lo hicimos.
Una mujer madura, con el rostro severo, entró con cara de pocos amigos.
—¡Te di la oportunidad de ser seleccionada cuando muchas lo querían y me pagas así! —le gritó con ira.
Se veía tensa a la parte de las magas, esa mujer no parecía ser cualquier persona.
—¡Pero ella empezó, no quería apartarse del