7- DEBE ELEGIR A OTRA.
Galilea escogió una de las camas vacías de la habitación compartida y se sentó sobre el colchón. Con un suspiro cansado, terminó por recostarse, aunque el sueño se negaba a llegar.
Cada vez que cerraba los ojos, los recuerdos de la noche regresaban a su mente. Volkan aparecía una y otra vez en sus pensamientos, y su loba insistía en reconocerlo como su compañero destinado.
Estaba convencida de que él también había percibido aquel vínculo, pero ninguno de los dos había mencionado el tema.
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