¿Por qué tenía hambre de estar a solas con ella, incluso entonces, cuando sabía que tenía que ser un miserable y hacer que ella lo apartara de su vida y de su corazón, por completo?
Una vez dentro del vestidor, la presionó contra la puerta, con su cara cerca de la de ella. Ella parecía invitar a besarla y a pesar de todo lo que le había dicho, se moría por hacerlo.
—No puedo verte más —anunció con voz grave.
—No tienes que amarme —susurró ella.
Luego pareció avergonzada.
Le estaba rompiendo e