Dos meses después.
Arielle
Estreché la mano con mi nueva jefa y salí de su oficina tan feliz que me deleité con unos saltitos de felicidad. Después de una recuperación extensa y una lucha para graduarme, recibí mi título y acababa de firmar un contrato de trabajo en la única clínica privada pediátrica de la ciudad.
Era un sueño hecho realidad . Por fin trabajaría de lo que amo y podría dejar de preocuparme por el dinero. Mis ahorros estaban casi en cero por las facturas médicas y los abogados q