David
Hijo de puta.
Arielle corrió angustiada, alejándose de nosotros y yo me tiré sobre la mesa para darle la paliza de su vida a este maldito desgraciado. Los platos y copas se estrellaron contra el suelo, rompiéndose en decenas de pedazos, pero no me importó. Lancé un puñetazo impactando justo en el centro de su rostro, gruñendo de satisfacción al ver que caía hacia atrás y llevaba sus manos a su nariz, gimiendo de dolor.
-Hijo de perra -seguí y le lancé otro golpe.
-¡HIJO PARA! -gritó mamá