Arielle
Terminé el vivo con una sonrisa falsa antes de apagar la cámara y sentarme en la silla del escritorio con un suspiro. No tengo idea de cómo pude concentrarme lo suficiente para dar un buen espectáculo, porque mi cabeza volvía a David una y otra vez.
Mis ojos se desviaban todo el tiempo a mi celular, esperando que se iluminara con un texto suyo, pero nunca pasó y estaba enojada. Mucho.
Está bien que tenga sus problemas o asuntos que resolver, pero podía al menos decirme que se encontraba