Pareciera que las puertas del infierno se abrieron cuando le dije eso. Sinceramente, creía que si existía la posibilidad de que a un hombre se le salieran los ojos de las órbitas por pura sorpresa, estaba a punto de hacerlo ahora mismo. ¿Qué diablos acabo de decir? Me parecía que no era gran cosa.
Es como si él de repente perdiera la cabeza de repente, de solo escucharme. Me miraba extático y un segundo después estrellaba de nuevo sus labios en los míos con una urgencia y desespero, e inmediat