El regreso a la mansión fue silencioso. El ronroneo del motor del coche y el suave balanceo del viaje terminaron por rendir a Leo y Mia, quienes se quedaron dormidos antes de cruzar el umbral de la casa. Tyler cargó a Leo y Silas ayudó con Mia, mientras Amber caminaba detrás, sintiendo el peso de las miradas de Tyler quemándole la espalda en cada paso.
Una vez que los niños estuvieron arropados en sus camas, Amber salió del ala infantil, con la intención de refugiarse en su propia habitación pa