Los ojos de Jules se abren de par en par cuando ve a Alec desabrochándose el primer botón de la camisa.
El gesto es lento, deliberado, como si no tuviera ninguna prisa por llegar a ningún sitio… como si supiera exactamente el efecto que provoca.
—¿Qué haces? —pregunta ella, completamente congelada en el lugar… y no precisamente por el frío.
Alec alza la vista hacia ella. No se detiene. Sus dedos siguen trabajando con calma mientras sus ojos la sostienen con una intensidad tranquila, peligrosa.