Al llegar al departamento de Bella, lo primero que hizo fue quitarse los tacones de una patada. Los zapatos salieron disparados hacia un rincón mientras ella caminaba descalza, dejó caer la cartera y luego el abrigo, después prácticamente se dejó caer sobre el sofá, completamente desparramada, con un largo suspiro de satisfacción.
—Ah... al fin. Juro que estos zapatos fueron diseñados por el demonio.
Adrián entró unos pasos detrás de ella y no pudo evitar sonreír. Recogió con tranquilidad los