Los días en la playa transcurrieron tranquilos y felices. El sonido constante de las olas, la brisa marina y la ausencia de preocupaciones hacían que el tiempo pareciera avanzar más lento. Sin embargo, para Olivia no había demasiado descanso, porque Noah parecía incapaz de mantener las manos lejos de ella más de cinco minutos.
Ahora descansaba sobre su cuerpo, acurrucada contra su pecho en el amplio sofá frente a los ventanales que daban al mar. Una manta ligera cubría parte de su cuerpo mientr