El sol de París se colaba suavemente por las enormes ventanas de la suite iluminando las sábanas desordenadas y los cuerpos abrazados sobre la cama.
Olivia dormía profundamente sobre el pecho de Noah, completamente acurrucada contra él como un pequeño animalito cálido y confiado.
Noah simplemente sonreía.
Sus dedos acariciaban lentamente la espalda desnuda de Olivia mientras recordaba la noche que habían compartido.
Al fin había podido tenerla otra vez entre sus brazos y era incluso más dulce d