El día pasaba tranquilo tal como le habían prometido a Lily. Disney parecía un mundo mágico sacado de un cuento y la pequeña corría de un lado a otro completamente feliz mientras Noah y Olivia caminaban detrás de ella tomados de la mano cargando todas las cosas que Lily les había obligado a comprar.
Los tres llevaban orejitas de Mickey.
Olivia no podía dejar de reír cada vez que veía a Noah usando aquellas orejas negras mientras cargaba bolsas llenas de peluches, dulces y juguetes.
—Jamás pensé