—Noah… —susurró Olivia temblando entre nervios y deseo.
Lo deseaba con todo su corazón deseaba quedarse entre sus brazos.
Noah apoyó la frente contra la de ella mientras respiraba agitadamente.
—Dime que no quieres esto, ratoncita, y juro que no te tocaré.
Olivia apenas podía respirar.
Debajo del pijama sentía claramente cuánto la deseaba Noah y eso hacía que todo su cuerpo ardiera. Jamás nadie la había hecho sentir así. Era como si cada caricia, cada mirada y cada palabra de Noah despertar