Los días transcurrieron con una tranquilidad que hacía mucho tiempo la familia Lancaster no experimentaba. Por primera vez en meses, la mansión volvió a llenarse de risas infantiles en lugar de preocupaciones. Olivia se recuperaba completamente de la cesárea mientras dedicaba cada minuto a Oliver y a Lily, quien no se separaba de su hermanito ni un instante haciendo constantes video llamadas con los mellizos para que Matilda y Oliver se conocieran. Noah, aunque aparentaba la misma serenidad de