Los días de reposo habían comenzado a desesperar a Olivia. Aunque el médico había autorizado algunos paseos y ya podía caminar con mucha más facilidad, Noah seguía tratándola como si cualquier paso fuera a romperla. Esa mañana, mientras Oliver dormía plácidamente en su cochecito, Adrián aprovechó que había ido a visitarla para invitarla.
—Olivia, de verdad puedo llevarte al centro comercial. Te hará bien salir un rato, tomar aire, distraerte un poco. Nos comemos un helado, llevamos a Oliver mi