La noche era tranquila. Las luces de la ciudad iluminaban las avenidas mientras el automóvil avanzaba con calma entre el tránsito cada vez más escaso. Bella apoyaba el codo en la ventanilla, observando distraída el paisaje urbano que se deslizaba frente a sus ojos. Por primera vez en mucho tiempo no tenía ganas de hablar; simplemente sonreía para sí misma recordando cada momento de la cena.
Adrián conducía en silencio. De vez en cuando desviaba la vista apenas un segundo para observarla. Le cau